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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Los funerales laicos ganan espacios en Gipuzkoa

Municipios y partidos impulsan la reglamentación de las ceremonias civiles y de los requisitos que deben tener los locales públicos que los acojan. El 5% de las ceremonias, como máximo, no son religiosas, según estimaciones de las funerarias vascas.

Fuente: Noticias de Gipuzkoa.com
Autor: Jorge Napal
Fecha de publicación: 01/11/2010
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La progresiva secularización de la sociedad guipuzcoana presenta curiosos matices. Nos casamos por lo civil, pero la muerte sigue rodeada de liturgia. ¿Funeral laico? Son dos términos que hasta ahora arrastraban a sus espaldas ese interrogante, un antagonismo que se va diluyendo ahora, en la medida que ganan terreno estas otras despedidas.
Son ceremonias laicas que están generando sus propios rituales, en las que se da el último adiós al difunto declamando poemas, escuchando música de Mozart, cubriendo el féretro con una ikurriña, con la bandera republicana... Estos actos civiles se abren paso en Gipuzkoa, aunque parecen hacerlo de un modo algo timorato, al menos, en relación al auge que experimenta eso de casarse por el ayuntamiento. "En mis años de profesión, tan sólo he conocido dos casos", sentencia Koldo Artola, empleado de dilata trayectoria en la Funeraria Oarso. Una apreciación en sintonía con la que expresan otros compañeros del sector, que estiman que sólo el 5% de los funerales no tiene despedidas religiosas. ¿A qué se debe?

FALTA DE ESPACIO

El adiós junto a Oteiza
A la hora de explicar por qué el distanciamiento entre sociedad e Iglesia Católica no acaba de tener su reflejo en el momento del último adiós, son varios los profesionales consultados que llegan a la misma conclusión. "No es tanto porque la gente no quiera, sino por falta de un espacio físico para celebrar estos funerales, y personal específico para atenderlos con el debido respeto".
Joxi Ganuza tiene muy claro que cuando fallezca no quiere yacer en un tanatorio, junto a las familias de otros difuntos llorando a moco tendido. "Hay mucha gente apartada de la Iglesia, que ni siquiera bautiza a sus hijos, pero al final todos acabamos pasando por el funeral. Desde luego que no me identifico con ese tipo de despedidas religiosas", asegura este donostiarra de 59 años, que ya ha predicado con el ejemplo.
Un cáncer de pulmón fue apagando la vida de su mujer, que falleció hace seis años y medio. Ambos tenían claro que cuando llegara el momento, no se celebraría ningún acto religioso. "Hice una despedida civil en el Paseo Nuevo, un lugar que aprecio porque admiro la obra del escultor Jorge Oteiza", rememora Ganuza.
Fue un acto entrañable rodeado de amigos. Acudieron a la despedida, entre otros muchos, los bertsolaris Andoni Egaña y Lizaso, los integrantes del coro de su hijo, dantzaris y txistularis conocidos de Ganuza que le dieron la sorpresa con su presencia sin previo aviso… "fue algo muy bonito. El acto acabó con los amigos de mi hijo de la ikastola lanzando rosas blancas al mar. Luego nos fuimos todos a la Unión Artesa a tomar un pintxo y un vino", relata Ganuza. Este donostiarra confiesa humildemente que se limitó a organizar una despedida acorde a sus deseos, un adiós "como el que me gustaría que me brindaran".
Lo cierto es que hoy en día los funerales que no acogen despedidas religiosas se siguen situando en el capítulo de lo anecdótico.
Hasta ahora, tan sólo siete localidades del territorio -Eibar, Arrasate, Eskoriatza, Legazpi, Donostia, Azpeitia, Urretxu y Zarautz- ofrecen la posibilidad de celebrar un acto civil. Ciertamente, no parece un bagaje excesivo habida cuenta del 20% de población que demanda este tipo de ceremonias. "Y es un porcentaje que va en aumento", recalca el juntero de Alternatiba, Ander Rodríguez.
De esta formación es precisamente una propuesta aprobada recientemente en las Juntas Generales, que demuestra los cambios que se van operando en la sociedad guipuzcoana. Todos los grupos de la cámara se han puesto de acuerdo para requerir a los ayuntamientos que dispongan de espacios públicos para celebrar funerales civiles. 

"CONFESIONALIDAD ENCUBIERTA"

"Discriminación" agnóstica
El juntero Ander Rodríguez reconoce que "se ha dado un importante paso adelante" convencido de que en el Estado "existe hoy en día una clara confesionalidad encubierta que se escuda en supuestas interpretaciones constitucionales y en la tradición histórica para situar a la Iglesia Católica en una posición de privilegio y monopolio en amplias esferas de la vida social y política, en clara discriminación hacia otras confesiones o convicciones no religiosas".
Rodríguez se muestra convencido de que, salvo en las siete localidades que han dado el paso, en el resto del territorio "las personas ateas o agnósticas se ven discriminadas", por lo que "cobra especial relevancia" la propuesta de habilitar estos espacios. "Espero que a partir de ahora haya receptividad por parte de los ayuntamientos, ahora que se les ha emplazado a crear este tipo de infraestructuras. Pero la decisión no debe venir sólo desde las instituciones, es deseable que a partir ahora sea la ciudadanía la que demande este tipo de servicios".
Dentro de este tímido proceso de apertura, el caso de Eibar nada a contracorriente en todo el Estado. La tradición socialista y republicana de este municipio explica que ya desde hace décadas se realicen despedidas civiles, actos que se mantuvieron incluso durante la etapa más dura del franquismo. El auditorio de Txantxa Zelai, en pleno corazón de la villa armera, acoge este tipo de actos civiles. "Muchos son de familias de emigrantes que recalaron aquí hace décadas, otros republicanos, en todos los casos se suele glosar la figura del fallecido con una lectura emotiva", explica Juan Carlos Patiño, de la funeraria Mugica.

jueves, 28 de octubre de 2010

Los funerales laicos en Barcelona se incrementan en un 36% en el último año

Serveis Funeraris lanzará el próximo año una nueva línea de financiación y un servicio digital para recordar los difuntos.

Fuente: El País
Autor: Redacción
Fecha de publicación: 28/10/2010
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Aunque el rito cristiano sigue siendo el más solicitado en los funerales que se celebran en la capital catalana, cada vez hay menos crucifijos u otros símbolos religiosos en las salas de los tanatorios. El laicismo ha sido el sello del 10% de los funerales que se han celebrado hasta septiembre de este año en la ciudad, según cifras de Serveis Funeraris de Barcelona. Un aumento de casi el 36% con respecto al 2009.
La directora general de Serveis, Alicia Yúfera, ha explicado que la nueva realidad social de Barcelona ha generado cambios en los servicios que tienen que ofrecer. Con la inmigración, por ejemplo, se ha tenido que brindar nuevas alternativas para las personas que profesan otras religiones o que tienen otras costumbres funerarias. Tal es el caso de la comunidad china, en la que se da mucha relevancia a las flores y en muchas ocasiones, según Yufera, el gran número de coronas implica una logística especial. En el caso de los musulmanes o los judíos, son los familiares los que lavan al difunto, lo que obliga a habilitar lugares especiales para ellos.
Según datos del Servei, hasta septiembre de este año se han realizado unos 14.000 funerales, y por los cuatro tanatarios han pasado 1.400.000 personas. El próximo año, ha explicado Yúfera, se ofrecerán nuevos servicios, como el de financiación para las familias, una idea que aún se está madurando y que se ofrecerá posiblemente a través de entidades bancarias. Aunque Yufera recuerda que el 60% de los barceloneses tiene una póliza de deceso, la crisis se ha dejado notar en cuestiones no imprescindibles, como en el número de esquelas o las flores.
Otra de las novedades para el 2011 será la digitalización de los servicios que tienen que ver con la memoria del difunto. La Crónica de una vida es una iniciativa que buscará brindar una plataforma interactiva a los familiares y cercanos del muerto para que dejen online sus mensajes, canciones y recuerdos por un tiempo determinado por la familia, que también podrá editar y decidir sobre el contenido. Según Fernándo Sánchez Tulla, director de marketing de Serveis, el servicio complementará al existente Crónica de un Adiós, un pequeño folleto elaborado por periodistas que recogía en forma de noticia el relato del funeral y que cuesta 120 euros. Se espera que entre en funcionamiento a principios del próximo año.